Retorno

Retorno

A veces me quedo sin palabras, sin libros, sin aire. Me aparté y al mismo tiempo me fui a vivir, a descubrir y a aprender.
Retomé la lectura y aún me faltan las cartas que no he escrito en estos meses.

Las pausas en la vida son buenas. La calma, apacentarse, reír y fumar y amar. Ahora viene la escritura. ¿Cuándo saldrá mi libro? Pues primero requiero terminarlo, así que manos a la obra.

Estoy a pocos meses de cumplir 24 años y este año, especialmente, he vivido cosas que hace un lustro creía imposibles. Aprendizaje.

Así que mi propósito es retomar este blog. Retomar los libros y la libreta de frases y los viernes de lecturas hasta la madrugada, claro, todo esto con compañía (por suerte también es un gran lector).

Ahora escribo desde mi nueva casa y con una gatita traviesa que de vez en cuando me distrae de mi asunto porque tiró algo en el baño o en la recámara, pero también se acostumbrará a que su humana se la pase horas frente a la computadora contándole al mundo que dentro de su cabeza siguen surgiendo historias y personajes que requieren ser liberados. Tal vez Luah me crea un poquito loca, pero solo un poquito.

No se fijen; la locura es la mejor medicina contra este mundo absurdo que nos dibujan todos los días.

Mujer-es

Mujer-es

Mujeres que se cuentan la vida, mujeres solas, mujeres libres, mujeres casadas, mujeres que aman a otras mujeres.
Mujeres que escriben, que fuman, que saben mecanografía, que redactan cartas, que queman regalos y golpean almohadas. Mujeres.
Mujeres fuertes y con voz, mujeres calladas y sumisas, mujeres que partieron y mujeres que no parieron.
Mujeres de ojos grandes, de caderas anchas, de pies con juanetes, de labios partidos y manos trabajadas. Mujeres con manicura, mujeres con cabello largo, mujeres con cáncer, mujeres sin aretes, mujeres con silicona, mujeres con cabello corto y nariz grande. Mujeres que gritan, que aman, que buscan la independencia, que buscan marido, que abortan un crío, que son libres.
Mujeres monjas, mujeres que no conocen su clítoris, mujeres eróticas, mujeres castradas, mujeres que sé tocan por la noche o en el baño de la oficina, mujeres que compran condones y mujeres que se conservan vírgenes hasta el matrimonio, mujeres alegres y mujeres frustradas.
Mujeres que rompen en llanto y mujeres que nunca las ves llorar en público, mujeres que odian levantarse temprano, mujeres que olvidan pintarse las uñas.
Mujeres hay muchas y variadas, hay mujeres en todas partes, mujeres que luchan.

Yo soy mujer, tengo dos cromosomas X, y aunque no lo he elegido, ser mujer es lo mejor que me fue asignado.

Bienvenida, Bartola

Bienvenida, Bartola

Me impresiona como puede uno adaptarse más rápido a la tecnología que a las relaciones humanas, pareciera que estamos mejor adaptados para convivir con máquinas que con personas.

Recientemente mi computadora, Carlota, sufrió una avería y al quedarme sin el preciado medio para escribir me prestaron una computadora que es tan vintage que corre con Windows XP y la verdad me ha impresionado como olvidé usar Office 2003. Estamos hablando que ha pasado poca más de una década y los avances en informática han sido abrumadores.

Definitivamente es más sencillo entrar en contacto con una computadora que con un ser humano. Los sistemas están diseñados para hacernos la vida más sencilla y los seres humanos estamos para complicar la vida del otro, pero esas complicaciones tienen algo que nos hacen buscar a más humanos como nosotras, por mucho que adoren las tabletas o los smartphones.

¿Qué relación tiene la informática con las relaciones humanas? ¿Estamos tan enajenados que no nos damos cuenta que al final solo nos quedarán las amistades o los amores? Imaginemos que pasa una catástrofe y nos quedamos sin luz y por ende sin Internet. La pregunta al aire sería, ¿dónde quedó Facebook y Twitter?

Pasamos mucho tiempo detrás de un teléfono tratando de comunicarnos con una persona o con un grupo de ellas. Hasta el más geek tiene a sus amigos vía redes sociales.

¿Si nos quedáramos sin luz volveríamos a reunirnos o comunicarnos a la vieja usanza? Escribir cartas es ahora tan raro que la llegada de una sorprende al vecino. En la época de mis abuelos había cartas y trenes y barcos. Hoy existe Skype y Whatsapp para conversar con personas que están al otro lado del mundo y que quizá no conoces y nunca llegues a conocerlos.

La peor compra que he hecho en los últimos días fue un celular LG que tiene todas las funciones de un smartphone, pero es lento como la chingada. Mi primer celular fue un Nokia con la pantalla a color, pero un tabique, literal, recuerdo que me hacían burla por el tamaño, pero yo pretextaba que sus celulares eran con pantalla en blanco y negro. Ahora la competencia por tener el mejor y más rápido está a la orden del día.

Ahora resulta que hay libros sin papel y que puedes traer una biblioteca en un aparato pequeño. Yo, Betzy, no comulgo con esa idea. Soy muy anticuada en cuanto a la sensación de tener un libro, papel, en las manos. No, no y no, me resisto a leer un libro en un dispositivo.

Carlota está en el hospital, pero mientras tanto quien da vida a estas letras por medio de su Windows XP es Bartola y agradezcamos a Bartola que aún con los años que carga se compadezca de mi alma de escritora y permite que vierta mis letras aquí.

Y sí, es más fácil adivinar los recovecos de una computadora que el alma de un ser humano, por más ateo que sea yo creo que tiene alma.Imagen

Imagen

Visitas

Visitas

Me encuentro con la grata sorpresa de que tengo visitas de 3 continentes y algunos países no son hispanoparlantes. Estoy emocionada y abierta a que sigan creando conmigo y sigan leyendo lo que sale de estas manos.
In lakesh!

Volver al nido

Volver al nido

Entras a la casa de tus abuelos. Es una casa vieja y con muchas capas de pintura que los años han desgastado. El aire fresco corre por el pasillo. Hay dos hamacas de muchos colores esperando a que te subas a una de ellas. Lo dudas por un momento, pero después te decides por la más grande. Comienzas a mecerte con ayuda de la cuerda que pende de la pared más cercana, tus pies cuelgan, exactamente como hace unos años.

Más recio, jálale más recio. Tus primos gritan y tú estás envuelta en la hamaca y te agarras con todas tus fuerzas de niña. Gritas. Te da vértigo cuando te lanzan hasta el techo de la casa, puedes tocarlo sin estirar la mano y tus primos siguen riendo y tú gritas. Se detiene la hamaca, te bajas mareada, pero eso no te impide agarrar uno de los extremos para seguir zangoloteango al próximo. Más recio, ven a ayudarme, Picha, este huache está bien pesado. Tu prima se acerca y unen fuerzas para “hacerle torito” al primo más grande. Huaches, huaches, ya les dije que no anden jugando así, se van a romper un día de estos la cabeza. Agüelita hace su aparición. A ver, Romeito, ¿qué te he dicho? Ya van a ver cuando llegue su abuelo, se los va a chingar. Ya, váyanse a comer los uchepos antes de que se enfríen.

Abres los ojos y la hamaca se ha detenido. No recuerdas en qué momento  caíste en el estupor. Ves la casa vacía. El abuelo murió hace casi un año y la abuela ahora es atendida por sus hijas. Está sola. La pintura blanca se va tornando amarillenta y el azul Frida está poniéndose triste. Ya no corre Solovina por el patio, ya no hay queso fresco en casa. Ya no está el abuelo que  construyó con sus manos esta casa.

Hagamos un trato

Hagamos un trato

 Ganador del 3er lugar en el 1er Concurso de Poesía de la Escuela de Escritores de SOGEM.

Le hablaré de usted
con toda propiedad
para comernos con descaro.

Primero lo beso,
lo desnudo de a poco:
la camisa,
los calzones,
la corbata,
y al último el saco.

Si le muerdo el lóbulo,
hágame el favor
de tomar mis nalgas
y marque sus uñas
mientras jala mi cabello crespo.

Cuando roce su sexo
busque el mío y chúpelo,
escuche mis gemidos.

Luego buscaré su falo,
lo meteré a mi boca
le haré venirse dentro.

Y cuando menos piense
estará en cabalgata,
no se sienta limitado
pierda el pudor conmigo.
No me abrace mientras duermo,
usted y yo somos desconocidos
únicamente nos junta la cama.

Hagamos que no te conozco.

Hoy te llamas Juan
mañana serás Pedro
después quedarás en el olvido.

Uno

Uno

A veces uno quiere desaparecer por un rato. Apartarse. Uno necesita ser distinto. ¿Quién mejor que uno para reconstruir las cenizas?
Uno está harto de saberse solo, quieto, esperando lo que no llegará. ¿Quién traerá de nuevo las sábanas rojas y el cuerpo que reposa a un lado?
Uno pierde fuerzas y claudica. Le deja las lágrimas a la noche y se va llenando poco a poco de odios y rencores.
¿Cómo es que se uno de vuelve inmune a los desencantos?
Uno crece con la idea del idilio perfecto, de los roces, del abrazo constante.
Uno crece y se da cuenta que todo es un engaño. Uno puede enrredarse en los brazos de cualquiera en cualquier día y en cualquier cama. Uno debe hacerlo al menos una vez en su vida. Uno no sabe como reaccionar después del incípido amor inconstante.
¿Qué hace uno cuando se sabe desnudo frente a un extraño que no volverá a ver?
Uno va perdiendo el miedo a todo. A los cuerpos ajenos, a la mente propia y a los cigarros prestados.
Uno se aleja de uno para no reír de sus propias derrotas.
Y así, uno va separándose de todo. Lento.
Vago.
Solo.